Los datos del último estudio de la Fundación Affinity en nuestro país mostraban un panorama duro en relación al abandono de animales por parte de nuestros ciudadanos. Seguimos siendo uno de los países a la cabeza en este sentido.
Según esta encuesta, los problemas de comportamiento de perros y gatos han sido la tercera causa de abandono animal en España el año pasado.
Con mis conocimientos y experiencia en este sector, sospecho que no son la tercera, sino la primera causa de abandono. La realidad es que la mayoría de la gente se siente culpable por dar en adopción a su mascota, por eso necesita justificar y justificarse a sí misma esta acción y busca otro tipo de motivaciones más aceptable para su conciencia. Pocas personas son capaces de reconocer abiertamente que abandonan a su animal porque no se porta como esperaban o porque no tienen los recursos y el tiempo necesario para educar o ayudar a su perro o gato.
Desde las instituciones se puede trabajar en varias líneas altamente eficaces para reducir de forma bastante efectiva los abandonos relacionados con los problemas de comportamiento. Expongo aquí solo algunas de ellas:
- En primer lugar hay que asegurarse de que los animales que se entregan en adopción estén lo más equilibrados que sea posible. Ya de por sí, la estancia en los centros de protección animal suele ser bastante traumática para los animales, pero se pueden llevar a cabo muchas acciones para disminuir este impacto negativo en los individuos, como programas de reducción de estrés y de enriquecimiento ambiental.
- Es muy importante trabajar con el cuerpo de voluntariado, con los trabajadores, y con los protocolos de acción de los Centros de Protección Animal. Si las personas tienen la preparación adecuada, pueden minimizar mucho el malestar de los animales. Esto sucede tanto a la hora de rescatarlos, como en el manejo, en el día a día de los centros. Sería muy importante la formación en lenguaje canino y felino, así como nociones básicas de entrenamiento animal.
- También es muy importante crear programas especializados de etología aplicada para cubrir las necesidades comportamentales de los animales. El hecho de que estén confinados hace que periodos sensibles de su desarrollo, por ejemplo, el periodo de impronta en cachorros, no se desarrollen con la estimulación y socialización necesaria… si esto es así, absolutamente todos los cachorros tendrán problemas de comportamiento cuando sean adultos.
- El punto anterior se relaciona mucho con el emparejamiento de los animales con los futuros adoptantes. Muchas veces la sobrecarga de las instalaciones y la falta de medios hacen que a la hora de tramitar las adopciones no se sigan todas las medidas que garanticen el propio éxito de la adopción. Pongo como ejemplo el caso de separar cachorros de su madre y hermanos antes de tiempo. Veo a menudo que por precipitar una adopción, ese mismo animal va a volver al centro en unos meses al ser incapaz de adaptarse a su nueva vida, o porque tiene problemas de miedos y reactividad.
- De forma paralela a todo esto hay que trabajar con el grueso de la población, sobre todo con los tutores de animales. No solo es de vital importancia la sensibilización en materia de tenencia responsable, sino la formación en educación, tanto canina como felina. También sería muy útil tener un servicio de ayuda para los nuevos adoptantes, con apoyo y asesoramiento con continuidad en el tiempo tras la adopción.
Antes de terminar me gustaría sacar a relucir la ya no tan nueva Ley de Bienestar Animal, que insta a los ayuntamientos a promover todas estas iniciativas. Apoyándome en ella no puedo dejar de resaltar la importancia de contar con profesionales especializados para llevar a cabo estas iniciativas. Contar con un etólogo que ayude a implementar estas medidas será una inversión imprescindible que marcará la diferencia para que estas propuestas se desarrollen con éxito.